[Los Djinns] Victor Hugo en edición políglota; reseña del libro. Una pequeña joya...

Fuente: “Transfer” X: 1-2 (mayo 2015), pp. 131-134. ISSN: 1886-5542

 

CAMPS, Assumpta. Victor Hugo en edición políglota; reseña del libro: Hugo, Victor (2010). Los Djinns. Edición políglota francés, español, alemán, portugués e inglés. Edición, estudio preliminar, versión española y notas de Sonia Mabel Yebara. Versión alemana y notas de Ralf Tauchmann. Versión portuguesa y notas de Betty Vidigal. Versión inglesa de Cloudesley Brereton; notas de Gervasio Javier Fierro. Epílogo de Luis Alberto Vittor. Con edición facsimilar del poema (1832). Rosario (Argentina): Editorial Serapis (Serie Traslaciones, nº 3), 117 páginas.

 

El libro que nos presenta Sonia Mabel Yebara en esta ocasión es, sin duda, una pequeña joya en el panorama reciente de la edición en español sobre la traducción literaria. Representa una experiencia muy interesante y bastante insólita: la traducción políglota (español, alemán, portugués e inglés) a varias manos de un poema, en este caso, de Victor Hugo, titulado Les Djinns, que se recogió en Les Orientales (XXVIII).

El librito en cuestión, de apenas 120 páginas, incluye, además de la edición facsimilar del poema, que es de 1832, y, naturalmente, de las traducciones a las diferentes lenguas que ya hemos mencionado, el comentario de cada traductor sobre su propuesta traductiva y las dificultades halladas en ese proceso, comentarios que preceden a las mismas. La edición se completa con un extenso, documentado e interesantísimo estudio preliminar de la responsable de la edición, Sonia Mabel Yebara, y un no menos extenso, documentado e interesante epílogo de Luís Alberto Vittor sobre los “Yunnun” o genios que pueblan los bestiarios del Islam.

En su estudio, Yebara sitúa y enmarca históricamente el origen del interés de Victor Hugo por Oriente (que se pone de manifiesto en el prólogo a la edición de Les Orientales de 1829): un Oriente visto por el autor como la tendencia por excelencia del siglo XIX, en una especie de “ailleurs dilatado”, más que en su referencia geográfica concreta, y a través del cual considerará su literatura no tanto como literatura romántica, sino “revolucionaria” (en alusión directa a las diferentes oleadas revolucionarias que se produjeron en el siglo XIX). Frente a esto, Yebara contrasta muy acertadamente estas posiciones con la reflexión sobre el orientalismo que se ha dado recientemente en la crítica, y muy especialmente -como no podía ser de otro modo- con los planteamientos de Edward Said, para quien Oriente, como constructo social, nos confronta con un romanticismo que no solo pone de manifiesto el carácter revolucionario que mencionaba Hugo, sino también el fuerte impacto que el orientalismo tuvo en los escritores y artistas del siglo XIX, en los cuales se observa recurrentemente esa misma necesidad de viajar (ya sea de modo real o imaginario) a Oriente: Chateaubriand, Lamartine, Gautier, Nerval, Flaubert, o bien Hugo, son buenos ejemplos de ello.

Así las cosas, Yebara se interroga sobre qué significó Oriente para Hugo. Y entiende que, en primer lugar, su interés se inscribe en esa fascinación (que mostraron otros autores de principios del siglo XIX) por lo que F. Schlegel dio en llamar el “ex oriente lux”, y que habría de dar lugar a múltiples y variadas representaciones artísticas (literarias o no) a lo largo del siglo XIX, caracterizadas por un derroche de lujo, crueldad, lujuria, codicia, perfumes, sangre…, en lo que justamente Yebara describe como un “reservorio de extrañeza” de un exotismo estereotipado y reiterado hasta la saciedad. Pero, en segundo lugar, no hay que olvidar que la invocación a Oriente permitía a Hugo también escapar a la estética del Ancien Régime, anclado en un clasicismo petrificado, y experimentar temática y métricamente nuevas vías de expresión literaria. Esta suerte de liberación estética, que cristaliza en torno a Les Orientales (1829), se fue profundizando y definiendo desde las Odas y baladas (1826). Al situar la obra en el contexto de la producción huguiana, Yebara evidencia como muchos de los rasgos ya presentes en las baladas acaban cristalizando en Les Djinns, donde la apelación a esos espíritus que nos transportan a una especie de aquelarre medieval le sirve al autor para vehicular una sensación de angustia lúgubre y un temor visceral hacia lo desconocido.

Los “djinns”, en efecto, son figuras que nos remiten inmediatamente a un mundo oriental. Se trata de seres de naturaleza angélica, según el universo mágico de Muhammad: seres de fuego, invisibles en general, pero que pueden compartir el universo de los humanos transformándose en víboras, escorpiones, dragones, etc. Pero, ante todo, los “djinns” son un símbolo de lo diverso y del temor que lo ignoto nos suscita.

Esa “diversidad” se refleja también en varios otros aspectos clave del texto, que ponen de manifiesto su complejidad intrínseca. En efecto, el poema se muestra como cruce de lenguas (el francés del cuerpo del poema, el árabe de su título, y el italiano del Dante del Inferno de su epígrafe); como interrelación entre diferentes cosmovisiones (cristianismo e islam); como inscripción de elementos culturales y étnicos orientales en Occidente; como confluencia de diferentes momentos históricos (el presente -1829-, el Trescento al que se alude en epígrafe, y los tiempos inmemoriales a los que nos remite el Corán), etc. Por no mencionar el plano formal del poema, que explora la escala métrica (llegando hasta la octava, que es decasilábica), y que si por un lado nos sitúa en el Romanticismo, también evoca la tradición clásica (por ejemplo los poemas de Teócrito o la technopaegnia -o “juegos de arte”- de Simmias de Rodas), o bien la disposición versal de las makkus o anyali (es decir, los caligramas islámicos en espejo), con la importancia que reviste, como es sabido, la caligrafía en la cosmovisión islámica, pues remite al libro sagrado.

No hay duda de que el metro es portador de significado, y este poema constituye un buen ejemplo de ello, como se pone de manifiesto en la presentación del contenido del poema que nos ofrece Yebara en su estudio, y en la que se explica como la estructuración estrófica del poema, en su crescendo y decrescendo, apunta a una mímesis fundamentalmente sonora de los acontecimientos que sacuden a alguien que, en su pesadilla nocturna, alucina con una invasión devastadora de los “djinns”. En este sentido, Hugo utiliza a los “djinns” para poetizar sobre lo sobre-natural y sus efectos, sobre lo ignoto y las sensaciones que nos suscita, por lo que este poema anticipa, en gran medida, la poesía metafísica de su autor. Constituye un intento por describir poéticamente lo indescriptible, explorando no ya en las imágenes de los “djinns” -que son inexistentes-, sino en su dinamismo y en los efectos que causan en la conciencia del individuo, es decir, el estremecimiento, la angustia, el terror visceral… De ahí que predominen en el poema las imágenes poéticas referentes a los efectos de sonido, los impulsos, la agitación, el movimiento, incluso el paroxismo, en una poética que, como bien se ha dicho, se sustenta en la metamorfosis y se desarrolla en la oscuridad: en las alucinaciones nocturnas de un oyente ante la irrupción de lo ignoto.

El estudio preliminar de Yebara ofrece además el comentario, estrofa por estrofa, del contenido del poema, como subsidio al lector, e incluye unas pertinentes referencias bibliográficas al final del mismo. Le siguen las diferentes traducciones del poema que hemos mencionado al inicio, cada una de ellas pre-cedida por un comentario del propio traductor sobre su versión. Interesantísimo el de la versión española, a cargo de la propia Yebara, más extenso también que los de las traducciones a las otras lenguas en esta edición políglota, que tiene el interés añadido de evidenciar las diferencias en esta operación múltiple de traducción. Cierra la edición, como decíamos, el epílogo de Luis Alberto Vittor que pone sobre la mesa la estrecha relación entre estos seres del bestiario islámico con ese Borges que, que, no por menos conocido, es en absoluto irrelevante: el del Libro de los seres imaginarios (de 1968), donde se incluye, como quizá recordará el lector, un artículo sobre los “Yinn”, esos seres que “revuelven el mundo infernal, los infernos o inferos del alma humana, esto es los niveles inferiores o abismos de la intimidad humana”.

Un libro, en fin, absolutamente recomendable, de interés no solo para los amantes de la literatura francesa y los interesados en la traducción poética, como se puede deducir, que resulta de agradable y muy sugerente lectura. Como dijimos al principio: una pequeña joya.

 

En línea: http://www.ub.edu/cret_transfer/index.php?option=com_content&task=view&id=257&Itemid=139&lang=es

 

[Zielinski de Nina Jäckle] La locura que invade

Publicado: 26 de agosto de 2013

Fuente: Poslodocosmo. Mendoza

En línea: http://es.calameo.com/read/0022186233b94ade2f783

De la alemana Nina Jäckle llega Zielinski, una excelente novela que narra la pesadilla de saber qué sucede y no poder resolverlo.

Sencillamente, una magnífica novela.

No hace falta más para calificar la novedad que la editorial Serapis acaba de lanzar, Zielinski, de la alemana Nina Jäckle, quien pone a su personaje, Schoch frente a un extraño visitante, un hombre que decide vivir con él en la más grande de sus habitaciones, pero dentro de una caja de madera que como única comodidad tiene una silla, en la que se sienta este tal Zielinski.

Lo peor de la locura es reconocerla en uno mismo y saber que no se puede hacer nada, o al menos que lo poco que se puede hacer es acompañarla, aceptando que ya es parte de nuestras vidas. Así es como comienzan a pasar los días de Schoch cuando descubre que Zielinski se ha instalado en su casa y lo cuestiona con su sola presencia.

“Es improbable que Zielinski exista”, reconoce para sí Schoch, y más adelante se resigna: “Puedo seguir habitando mi casa junto a Zielinski, aunque él no exista. Es cuestión de decisión”.

Con el relato en primera persona, Jäckle logra ambientes incómodos y atrapantes, mientras que la traducción, a cargo de Carolina Previderé, aproxima la historia al lector argentino.

Que puede desarrollarse en cualquier ciudad, en cualquier habitación, pero en un solo escenario, el de la mente humana.

Como ya dijimos, Zielinski es sencillamente magnífica, una obra literaria imperdible.

[Zielinski de Nina Jäckle] La vara de la soledad por Marisa Avigliano

Publicado: 23 de agosto de 2013

Fuente: Las 12. Visto y leído. Página 12. Buenos Aires

En línea: www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-8263-2013-08-26.html

Un personaje en su laberinto es el vaticinio que escoge la novelista Nina Jäckle para marcar el compás de espera hacia la locura.

Palabras sencillas nombran lo que el narrador no entiende. No entiende por ejemplo por qué su vecina va a la peluquería y por qué tiene una gata. Quizá Zielinski se lo explique. Zielinski es una voz que pita dentro de una caja azul donde prevalece la calma, aunque las preguntas les ganen a las respuestas. Una calma similar a la calma que mantienen los habitantes de esas casas en las que el teléfono suena y suena y nadie atiende, y donde nadie es culpable salvo el teléfono. En las preguntas que hace el narrador y que tendrán respuesta en la voz ronca de Zielinski (si quiere responder y si su aliento por momentos gomoso se lo permite), la culpa la tiene la espera, el compás de espera que retiene la cordura para dejarla ir de a poco. En esa calma que silencia los sonidos habita el esplendor que anticipa la catástrofe que va a contarse en menos de doscientas páginas. Una primera persona dice lo propio y lo ajeno sin descanso, no hay una tercera persona usual porque, si la hubiera, sería más fácil abusar de ella, sería más fácil entrar en el canal, beneficiarse con la tranquilidad del atajo y ser servidamente otro como si se tratara de un juego de salón donde se llega a la salida con la investidura de un encubridor plural. Subordinado al laberinto del significado, el protagonista de la novela de Nina Jäckle (Schwenningen, Alemania, 1966) necesita comenzar en alguien y comienza con sí mismo, con una caja, una silla y con Zielinski, claro, cómo olvidarlo. ¿Qué sería de la primera voz sin la compañía incondicional de su fantasma vivo envuelto en terciopelo azulado? Pero ese camino inicial de falsa realidad lo hace sin captores solícitos, sin testigos. El piensa sólo con Zielinski, los demás no sirven para otra cosa que no sea husmear su diario de confesión o para servirle una ensalada salvaje que lo asfixiaría ni bien se escucharan las primeras palabras dichas en conciencia pura. “Cuando alquilé esta casa me parecía que iba a necesitar más espacio, pensaba que pronto iba a estar acompañado y al ceder una de las habitaciones iba a tener un dormitorio en común. Sin embargo, se comprobó luego que ya había un dormitorio en común, uno que no tenía nada que ver con mi persona. No es tan grave, no tiene por qué haber muebles en cada una de las habitaciones, una habitación vacía tiene su propio encanto y es, por otra parte, una referencia a posibles acciones futuras.”

El Zielinski que habla y el que calla no mide soledades (sea cual fuere la regla con la que se la quiera medir), ni compañías. Este huésped no firmó nunca su tarjeta de recienvenido, está allí sin tiempo, aunque le crezca el pelo y se entere por correo de que ya no tiene trabajo y que tampoco va a seguir teniendo luz. Pero, ¿para qué quiere la luz el inquilino propietario si puede usar velas o irse a dormir apenas oscurece? Claro que no necesita luz, necesita que Zielinski deje de toser o que Zielinski no tenga nada que discutirle, así puede asentir con la cabeza y ponerse tranquilo tapones en los oídos.

La diferencia entre complejidad y complicación queda abolida por la escena que se repite una y otra vez (pero nunca igual) en la novela, y que gracias a Kafka y a Freud –y ahora también a Jäckle, que se suma ambiciosa– permite que el lector descubra que esta ciudad de cajas oscuras no es sólo la descripción opresiva de un desorden nervioso, ni el relato de un hombre que en memoria mutua se vuelve loco.

[Zielinski. Nina Jäckle] Reseña

Publicado: 4 de Noviembre de 2011.

Fuente: Leipziger Volkszeitung. Leipzig, Alemania.

Nina Jäckle: Zielinski – Tan cercano a la ofuscación de una novela de Kafka, hay apenas un libro: Nina Jäckle cuenta la historia de una progresiva despersonalización. Al comienzo el protagonista aún distingue que él, a ese inesperado huésped Zielinski que anida en su habitación en una caja forrada de azul, sólo se lo imagina. Más adelante es la veneración de ese fantasma lo único que lo sostiene: “mi existencia tiene sentido por la estancia de Zielinski aquí junto a mí.”

Ya no va a trabajar, come muy poco, tiene a su vecina encerrada por un tiempo. Lo cautivante es el enfoque: Jäckle sustituye el “él” kafkiano por un “yo”. Al comprender éste el mundo únicamente desde su punto de vista desplazado, sobreviene en el lector una inquietante sensación de pérdida de control. “No hubiera juzgado posible que uno pueda instalarse en la marginalidad sin ser importunado”, piensa el yo en un momento de lucidez. Jäckle pone incluso en evidencia lo rápido que se desarticula la vida y se cae en el propio aislamiento.

[Zielinski. Nina Jäckle] Nina Jäckle, Zielinski por Ruth Fühner

La autora

 

Un hombre se borra del mundo. Schoch ya no va a trabajar, no cruza la puerta, no atiende el teléfono. Pero no está solo por mucho tiempo. De pronto está Zielinski, un señor pulcro, de buenos modales y un bastón de paseo.

Zielinski se hace construir en la habitación de Schoch una gran caja de madera y la hace forrar con terciopelo azul, azul real. Zielinski se instala en la vida de Schoch.

 

Cita

 

Entre de una vez, tráigase su silla, sea bienvenido, me grita Zielinski desde el interior de su caja. Su voz es extraordinariamente agradable. No sé qué hacer. Quiero Zielinski y es bueno querer algo. Sin embargo no sé si es bueno acercarme a él... Busco una silla de la cocina, luego entro silenciosa y lentamente al mundo azul real de Zielinski.

 

La autora

 

Schoch sabe que no es normal el modo en que se sustrae del mundo –ni que aloje consigo a alguien como Zielinski. También sabe que ninguna de las dos cosas habla bien de su salud mental. ¿Hay Zielinski o no lo hay? Schoch sospecha cómo reaccionaría el mundo frente a su dilema: en el peor de los casos, con internación psiquiátrica.

 

Nina Jäckle ha escrito con “Zielinski” una de esas historias que se balancean por el delgado borde entre enfermedad y metáfora. Ambos, desplazamiento y corrimiento de lo real, se encuentran en ella: síntoma patológico y poético. Ella no le entrega su personaje a la psicología, no le adosa ningún rótulo, toma en serio a Schoch, incluso y sobre todo, concediéndole un lenguaje propio.

 

Es un lenguaje de auto-afirmación, paratáctico, asertivo, semejante a como se clavan los clavos. Así habla aquel a quien se le ha ido extraviando la espontaneidad, a quien la vida cotidiana se le ha vuelto extraña. Las frases de Schoch, sus pensamientos, dan vueltas continuamente en torno a las mismas cosas y, como él tiene que aferrarse a ellas, no hay tiempo para adornarlas. La cortante aspereza es suavizada por Nina Jäckle mediante una sutil comicidad. El inventario del mundo de Schoch emana, aun en su restricción, una calidez que fulgura como un resto de la infancia.

 

Cita

 

No hay que cuestionarse por qué se está sentado en el sillón y se llevan puestas botas de goma. Es mucho lo que no hay que cuestionarse. No sé si las botas fueron grandes desde siempre. Pienso en si acaso los pies se vayan achicando cuando uno se mueve demasiado poco, claro que no, me río... Las botas son cómodas, aquí en el sillón, mis rodillas están coloradas, no sé por qué.

 

La autora

 

Todo bien por ahora. Y sin embargo a esta novela, que quiere a uno moverle el piso, le falta algo crucial: el espanto. No será realmente palpable la furia que Schoch supuestamente a duras penas sofoca. Furia por la irreflexión y mediocridad del mundo para él incomprensibles, por lo penetrante del olor a spray que inunda la escalera del edificio si la vecina estuvo a la peluquería. Es verdad que Zielinski, el hombre en la caja, constituye un contrapeso en cuanto a estilo y belleza pero la sensación de que su vida no tiene ningún sentido no se aparta. Que Schoch no enloquezca, sólo lo protege contra eso el hecho de que ni siquiera está en su poder lograr descubrir ese sentido.

El caso de Schoch habría sido apto como parodia desde la cual la nada le muestre a uno los dientes, pero Nina Jäckle prefiere no ser tan dañina. Es cierto que desplaza un poco el marco de la realidad, resquebraja lo real de modo tal que lo ignorado se atisba a través de la hendidura. Sólo se dará a ver, con Zielinski en su caja de madera forrada de azul real, una obra de títeres, con el bastón de cabeza de galgo haciendo las veces de inofensiva palmeta. Al menos queda en suspenso hacia dónde conduce el camino que Schoch, escindido en vos y yo, emprende junto a la alentadora mano de su hermana.

 

Traducido del alemán por Carolina Previderé.

En línea, en alemán: http://www.kloepfer-meyer.de/Default.ASP?ShowNews=215

[Zielinski. Nina Jäckle] Zielinski. Una novela de Nina Jäckle sobre la condición anímica por Rainer Moritz

Publicado:31 de mayo de 2011

Fuente: Neue Bürcher Beitung. Zúrich, Suiza.

¿Hay alguien? ¿O no hay nadie en absoluto? ¿Qué significa ese hombre de fastuoso atuendo que descaradamente se aloja en la casa del protagonista cual veraneante y reviste con terciopelo una caja de madera? Quien gusta del realismo en los textos literarios, al leer la novela de Nina Jäckle se planteará al comienzo tales preguntas y esperará una explicación por parte de la autora. En vano, puesto que tal como en sus libros anteriores, Nina Jäckle adora erigir constelaciones absurdas y desdibujar, a modo de juego, las presuntamente bien afianzadas fronteras entre el adentro y el afuera.

Cuanto más se prolonga este experimento de un inquilino salido de la nada, tanto más claramente se comprueba que Zielinski ronda como un espectro en la cabeza del protagonista y su casa. En frases tales como “Zielinski hace ya bastante tiempo que está” se advierte que la figura del forzoso huésped llega a convertirse en una gran metáfora que refleja la crisis vital de Schoch. A quien se le ha acabado la buena voluntad. Para refrenar su acuciante furia, no dirigida contra nada en particular, se aposenta dentro de sus cuatro paredes, evita contacto con el mundo exterior, cavila recurrentemente sobre su vecina, sobre su pragmática hermana, quien podría quizás prestarle ayuda, y sobre su crianza en “circunstancias para nada problemáticas”.

Schoch es un atormentado a quien la nostalgia, sustento esencial, se le ha extraviado. Entiende que a cada estado del ser le pertenece un cuadro clínico y una medicación, y deduce que nada en este mundo tiene “trascendencia”. Es poco lo que se modifica en esta funesta situación cuando Schoch finalmente emprende el camino hacia el mar para escaparse de su eventualmente violento Alter Ego que lo golpea con un bastón de ébano. El intento de retornar a una vida civil estable se malogra; Schoch está inserto desde hace mucho tiempo en otro “sistema de coordenadas” y la penetrante presencia de ese auténtico fantasma Zielinski es el monumento recordatorio de ese desplazamiento de conciencia.

Nina Jäckle emplea mucha energía en sostener esa trastornante tirantez. En breves párrafos engarza unas con otras observaciones y reflexiones teñidas de una comicidad originada en lo irreal descripto de modo realista. Estilísticamente Nina Jäckle se conduce con extraordinaria seguridad. Sus oraciones breves son impecables e intensifican el placer de comprometerse en el juego de la prosa. Y no obstante queda la sensación de que esta autora podría dar saltos más grandes aún. Porque describir una enfermedad y adornarla con elementos argumentativos desatinados crea un cosmos que apenas conlleva riesgo. Lo que Schoch y Zielinski van revelando queda firmemente establecido en la situación inicial, y lo que Nina Jäckle va concibiendo para ilustrar la devastación de su protagonista, es pertinente y en cierto modo irrebatible.

Qué interesante sería, observando a esta talentosa autora, si se iniciara en un largo trayecto épico.

 

Traducido del alemán por Carolina Previderé.

En línea, en alemán: http://www.nzz.ch/aktuell/startseite/der-feriengast-1.10761551

[Zielinski. Nina Jäckle] Me siento muy a gusto en lo abstracto por Markus Bundi

Publicado: 11 de enero de 2012.

Fuente: Wiener Zeitung, Viena, Austria.

“Para mí, el afán de sentido al que usted tanta importancia le atribuye es meramente una perturbación nerviosa del propio entendimiento.” Quien dice esto responde al nombre Zielinski, y este Zielinski, en la novela homónima de Nina Jäckle, se ha instalado en la más grande de las habitaciones del narrador. Un juicioso y sereno habitante, según parece al comienzo, que vive en aquella habitación dentro de una caja de madera; un hombre de aspecto pulcro que sin pretensiones de ningún tipo le sacude no obstante en ciertos momentos un fuerte golpe en la frente al protagonista.

La “perturbación nerviosa” que en esta virtuosa novela no es de hecho otra cosa que Zielinski mismo, quien devasta la mente del protagonista, no obstante se ha independizado y comete sus excesos. El protagonista trata mientras tanto de conservar la calma, de entenderse en una esquizofrenia conciente, de analizar su situación: “La voz de Zielinski suena como si se preocupara por mí, no sé si le corresponde, al fin y al cabo, él es la enfermedad que yo padezco.”

Un escenario absurdo a simple vista que la escritora alemana ha imaginado para su sexto libro, pero también uno que, si uno se ha metido en el yo del narrador, sigue una lógica interna. “Uno puede novelarse todo”, piensa Nina Jäckle y menciona el fenómeno de las ideas fijas que se les ocurren una y otra vez a los seres humanos. El arte literario consiste precisamente en eso, figurarle al lector no sólo verosímiles las representaciones de quien narra sino dejarse convertir en esas representaciones mismas.

 

Dinámica del relato. Nina Jäckle posee el talento de hablar de lo grotesco como de lo absurdo con tal naturalidad que apenas si sobrevienen dudas. “Todo se convierte en historias, y no es relevante cuándo o dónde sucedió algo, cómo, o si sucedió. Se relata y por eso mismo algo ocurre. Las historias no cesan, no se sosiegan porque se las narra una y otra vez de manera diferente. Todo en la narrativa es influenciable, y así, nada es tal como es, nada perdura como fue en tanto se narra.

Jäckle se sirve de un lenguaje simple y construye sobre el sonido de las palabras, ya que es el sonido de un texto lo que reanima un escenario recordado vagamente, lo que evoca ideas e imágenes. La simpleza, detrás de la cual hay tanto trabajo textual, también se deja ver en el libro precedente “Nai” (2010), el cual no se deja encasillar en ningún género. En sus primeras publicaciones, los cuentos “Hay tales” (2002), y en su primera novela “Noll” (2004) la escritora se manejaba en escenarios realistas, describía historias de familia o el trato con vecinos.

Jäckle sin embargo ve sólo hasta cierto punto un desarrollo hacia lo surrealista: “Yo misma no logro hallar una tendencia en mi escritura, es que para mí cada uno de mis libros es una estructura de lenguaje independiente y aislada, sin referencia al resto de los libros.”

Lo que une a los libros quizás sea el claro anhelo de fundar estructuras de lenguaje: “que el propio estilo se vaya formulando de libro en libro y por ende durante el envejecimiento, ese estilo instaurado en vos, fuertemente arraigado, considero que es imprescindible y también condicionante. No puedo sino advertir que me siento muy a gusto en lo abstracto y lo disparatado.”

“También empieza así: los pensamientos vienen y los pensamientos van. En la cabeza es así.” En realidad así comienza, y Nai al principio se ocupa de lograr alcanzar el autoconocimiento en apariencia más banal. O sea, qué ocurre con manos y pies, con los dos ojos, la nariz y la boca. Incluso siendo poco claro si se trata de una muchacha o de un muchacho, Nai se prepara, de momento, para una magnífica aventura que se inicia en mitad de la noche; los zapatos bien atados, de pie sobre la cama, a la espera de lo repentino que caracteriza el comienzo de una aventura y que de pronto se encuentra en un río con el agua hasta las rodillas.

Así se encuentra también el lector, súbitamente en medio de una aventura, junto con Nai y una voz “que está un poco por todas partes y un poco en ninguna”; una voz femenina que de ahora en más participa en la suerte de Nai y en modo alguno es siempre acorde con lo que Nai desea.

Nai encuentra el “ímpetu” y ha superado la prueba más difícil, el encuentro con el sí mismo, con Naidos, sospechando que en el fondo se esconde también Naitres, incluso Naidoce. Nina Jäckle subraya que ella no escribe una literatura en la que el lector se reencuentre. “Más bien, con cada libro coloco nuevamente al lector en una especie de caja en la cual tiene que arreglárselas sólo en un espacio ritmado y meditabundo sin referente alguno.”

También una caja puede llamarse Sevilla, hacia donde la protagonista de la novela homónima (2010) huye con un bolso repleto de dinero, hacia donde el cómplice y amante debería seguirla, donde ambos quieren empezar una nueva vida. Pero la vida tiene preparados para la protagonista nuevos enredos de modo que todo ocurre diferente a como se piensa...

 

El acercamiento al cine. Hace unos tres años la escritora descubrió en sí otra faceta artística, se convirtió en cineasta aunque la motivación para ello fue al principio totalmente profana: “Yo quería escribir para Babelsberg Series de TV para ganar mucho dinero. Pero allí no se puede poner ni un pie en la puerta si no se tiene ninguna experiencia en cine. Así que junto con mi compañero cineasta escribí un cortometraje, dirigí, filmé, me enamoré del medio y naturalmente no gano dinero con ello.”

Junto con Michael Schröder surge el cortometraje “La habitación amueblada”, la historia del encuentro de un hombre y una mujer que transcurre principalmente en una casa abandonada en la que, como el título lo indica, sólo hay amueblada una habitación. Lo que comienza siendo una historia de amor común y corriente, como amable pero también erótico acercamiento de dos personas jóvenes resulta ser a continuación una historia criminal en el sentido más loco, ya que el hombre quiere de la mujer sólo una cosa: que ella lo lleve a la muerte...

Si bien no se ha ganado dinero con el proyecto, “La habitación amueblada” trajo al menos mucho honor a ambos cineastas: en el año 2010 el cortometraje fue distinguido en Navarra por la mejor cámara, en Ebensee con el “Oso dorado” y en Klopein con el “Diana dorada” y el premio al mejor guión.

¿Cuáles son para Jäckle las diferencias entre literatura y cine?

“Escribir prosa es un proceso solitario, no orientado hacia fuera, se lleva la escritura bien cerca del cuerpo, se tiene un secreto, página a página, así se siente, hasta que se entrega el manuscrito. La prosa, para mí, está siempre ligada al papel.” Escribiendo cine ella tiene en mente la mirada, el ojo puesto en la sustancia externa y en colores.

Y Jäckle agrega: “También soy espectadora al escribir. Lo que me seduce mucho del cine es la búsqueda de una imagen estética que se corresponda con el estilo de mi escritura, crear una voz impronunciada que se convierta en un espacio propio en el cual lo relatado tenga lugar.”

 

Traducido del alemán por Carolina Previderé.

En línea, en alemán: http://www.wienerzeitung.at/themen_channel/literatur/autoren/424366_Fuehle-mich-im-Abstrakten-wohl.html

[Del modo de dirigirse a las nubes... de Wallace Steven] La voz del traductor: Stevens por Fierro

Publicado: 14 de junio del 2013.

Fuente: De Ushuaia a la Quiaca. Radio Universidad de Rosario. Rosario, Argentina.

La editorial rosarina Serapis presentó por estos días "Del modo de dirigirse a las nubes y otros poemas", libro que recopila parte de la obra del poeta norteamericano Wallace Stevens (1879-1955). Gervasio Fierro, un rosarino emigrado a Mendoza, estuvo a cargo de la traducción (queda mejor decir versión), del prólogo y de la selección de los poemas. Su visita a la ciudad nos dio la chance de conocer el corazón del libro, cómo se fue gestando. También, por qué no, a su autor, Wallace Stevens, que ya había sido traducido en Argentina nada menos que por la dupla de Borges y Bioy Casares, y por Alberto Girri.

Las literaturas de este lado del mundo (América) y los pormenores de andar pasando palabras de una lengua a la otra, se llevaron buena parte de la charla. Como cierre, Gervasio leyó, en español y en inglés, el poema "The snow man", "El hombre de nieve". ¿Es "El hombre de nieve" o "El muñeco de nieve"? Mmhh... Difícil decidirse, ¡difícil traducir!

Una puerta abierta a la literatura argentina. Conversaciones con Agustín Alzari...

Audio en vivo:

http://www.lacanciondelpais.com.ar/sitio/detalles.php?id=268

[Tumulto de José Portogalo] Tumulto, de José Portogalo por Bernardo Massoia

Publicado: 14 de febrero de 2013.

Fuente: Espacio Murena. Buenos Aires, Argentina.

En su momento, año 1935, la editorial anarquista Imán sostenía el propósito de “divulgar valores jóvenes de América” al publicar el poemario Tumulto de José Portogalo (seudónimo de José Ananía), artista nacido en Italia en 1904 pero emigrado a la Argentina desde muy pequeño. Hoy, con la redición hecha en Rosario por la Editorial Serapis (marzo de 2012), al cuidado de Agustín Alzari quien conserva las ilustraciones de Demetrio Urruchúa que originalmente acompañaban el texto del libro, el compromiso vuelve a ser de divulgación. A pesar de que Jorge Monteleone en su antología 200 años de poesía argentina incluye a Portogalo, no se trata de un poeta frecuentado por el público lector argentino. Así, tampoco Tumulto ha convocado una recepción semejante a la de otros poemarios de la década del ’30, producidos por poetas de diferentes públicos y estéticas, como Lugones, Borges o Raúl González Tuñón. Si reflexionamos en el hecho mismo de no haber sido reeditado todos estos años, por motivos que se infieren pero en gran parte se desconocen, quizás hallemos una explicación de su olvido durante el siglo veinte, el cual estimamos no será reiterado en el actual.

Interesa nuevamente la propuesta de Tumulto por varias razones. Una de ellas, poder asistir a una de las primeras manifestaciones argentinas de verso libre exhaustivo, de métrica ensanchada hasta desafiar la verticalidad del formato libresco, que se apoya en la necesidad de decir. Escritura por momentos coloquial, narrativa, frugal hasta el despojo, que anticipa algo del tono y la temática de la poesía conversacional latinoamericana de las décadas siguientes. Casi una prosa poética urgida y estimulada por su época: los años 30, senderos de posibilidades, doble vía traumática de nuestra historia en la cual se desarrollan y se visualizan cercanos los mayores universos utópicos, y los peores escenarios de represión criminal. Allí Portogalo necesita sondear y decir la alteridad, el hombre, el trabajador, y el pobre, como hiciera César Vallejo; asimismo exorcizar, también por medio del decir, el poder imperial, Wall Street, la guerra, la mano ensangrentada del millonario, la hipocresía funcional de la Iglesia católica –uno de los ademanes más osados de Portogalo en aquella Argentina coercida–, y la usura como lo hiciera Ezra Pound. Precisamente, porque no sólo con la poesía argentina que se emparenta Tumulto es que retornan aquí espíritus simultáneos y coetáneos como los de Pound, en el señalamiento indeclinable de aquello que degrada nuestro mundo, y Vallejo, en esa dimensión –cada vez menos frecuente en nuestra poesía– en que la escritura y el escritor padecen con el “otro”, son el otro, el que sufre por causas sociales que el arte no debe soslayar.

Con González Tuñón es comprensible, por razones de amistad y convivencia con su autor, el vínculo de Tumulto; pero con Vallejo resulta curioso señalar las coincidencias a distancia, sobre todo en el aspecto temático y en las imágenes poéticas: metonimias fundamentales del mundo del niño, el pobre y el obrero, como las manos, el puño de la camisa, los zapatos, un mendrugo de pan. Fotogramas de la desgracia social que en este libro de Portogalo evocan a Charles Chaplin cuando señalan la individualidad sufriente, y a Serguei Eisenstein cuando recrean el acometimiento impiadoso de terminar con ello por parte de la colectividad. Y no es casual, insistimos, que nos estemos refiriendo ya a unos cuantos artistas que sin conocerse necesariamente, y sin que necesariamente hayan sido material de influencia en Tumulto, habitan esa década de 1930 produciendo similares manifestaciones de la sensibilidad social, sueños de reivindicación que no dejan de lado la fineza de algunas de sus herramientas artísticas: la imagen y el sueño. Años en que el artista, y Portogalo se incluye aquí, no se permite dudar de la marcha directa hacia la gran transformación histórica, pues la revolución internacional es percibida –a pesar de ciertas derrotas aún no tan determinantes– como una certeza tanto en las ciencias sociales como en la poesía.

Precisamente porque nos permite revalorizar un documento histórico de una instancia fundamental de nuestra cultura, y porque nos confiere en ello una poesía entrañable que cubre un intersticio en la edificación de nuestra literatura, pero que fundamentalmente muchos de nosotros no estábamos disfrutando hasta hoy. Esta decisión de reeditar Tumulto de José Portogalo tal vez constituya una de las más atinadas del último año editorial en poesía.

[Tumulto de José Portogalo] El secreto mejor guardado por C. M.

Publicado: 07 de febrero de 2013

Fuente: Veintitres. Buenos Aires, Argentina.

[Tumulto de José Portogalo] Escrito en el puño de la camisa por Juan Francisco Gentile

Publicado: 4 de febrero de 2013.

Fuente: Marcha. Buenos Aires, Argentina.

A pesar de la proliferación de fríos edificios, que vidriados y deshabitados acechan a la espera de un desprevenido comprador, las calles de Villa Ortúzar, ese pequeño barrio residencial situado hacia el sector norte de Buenos Aires entre Chacarita y Villa Urquiza, conservan aún sobradas marcas de la ciudad que hace ya más de un siglo se abrió paso sobre el campo circundante: adoquines, arboledas centenarias, caserones de techos altos y patios centrales, pibes jugando en la vereda vespertina con aires de siesta, el vigilante que duerme de parado, el bodegón con los jugadores de cartas y los borrachines, y demás postales originadas cuando no era más que un suburbio desde donde se podía ver la primera pulpería campera. José Portogalo fue el poeta de aquel Ortúzar, cuando allí residían familias de clase media baja, desde donde compuso una poesía inquietante, acaso tan militante como esteta, en un movimiento que fue capaz de quebrantar aquella vieja dicotomía, tan fogoneada desde la prensa y la crítica literaria, entre estetas y contenidistas, la cual pasaría a la historia bajo el título boxístico “Florida versus Boedo”. La editorial rosarina Serapis dio en el clavo al rescatar del olvido a Tumulto, el segundo libro de poemas de Portogalo, el más agresivo contra el acartonamiento reinante de las buenas costumbres, el más sensible a la realidad de un pueblo trabajador que en los años 30 se veía atosigado por la carencia de derechos laborales, la amenaza de la tuberculosis y la cerrazón ideológica corriente, pero sin embargo el más esperanzado, enamorado tanto de las chicas que surcan el barrio como de la potencia que encerraba una vida cotidiana a puro sacrificio para los sectores sociales postergados.

José Portogalo se llamaba en realidad Giuseppe Ananía. Llegó a Buenos Aires a los cuatro años de edad en uno de esos barcos atestados de adultos y niños provenientes del viejo mundo. Había nacido en 1904 en Saveli, un pequeño pueblo calabrés que por entonces contaba con apenas 4600 habitantes con escasas esperanzas de supervivencia. Su madre lo trajo a la Argentina en busca de su padre, quien había emigrado algunos años antes con la promesa de un futuro de prosperidad, pero que sin embargo no daba señales desde su partida. Al llegar, lo encontraron con familia nueva. Perseverantes, se instalaron en La Boca pobre y obrera, desde donde Portogalo arremetió contra la mala racha practicando toda clase de oficios: fue lustrabotas, vendedor ambulante, bailarín de tango, florista, vendedor de pescado. Pero siempre poeta. Por su extracción social se vinculó rápidamente con el grupo literario agrupado en torno a la editorial Claridad, desde donde disparaban sus balas de tinta figuras como Nicolás Olivari, Elías Castelnuovo, Leónidas Barletta, Roberto Mariani y los hermanos Raúl y Enrique González Tuñón.

Los textos que integran Tumulto están escritos con las tripas. Es posible leer en estas páginas elementos propios de aquella filiación poética que hizo famosos a Nicolás Olivari y Oliverio Girondo: los cuerpos ganan el terreno público en una guerra contra la pacatería de aires fifí, poco o nada queda en el terreno de lo no dicho, arremete la coloquialidad puesta en juego poético, asoman sus narices los enfermos, los blasfemos, los herejes, los pobres y los muertos. El yo poético se inscribe explícito, y se funde con los elementos de la naturaleza y también de una cruda realidad, siempre con una mirada esperanzadora con miras a futuro. Portogalo se atreve, a fuerza de largos poemas de verso libre que por momentos son prosa poética vanguardista para su época, a cuestionar a la iglesia, a las multinacionales, a los radicales y al ejército, a chicanear a Borges e incluso a satirizar a la poesía como género. Confeso lector y admirador de Walt Whitman, y de los poetas norteamericanos Langston Hughes y Carl Sandburg, Portogalo logra una refinada versión rioplatense de la poesía social de principios del siglo XX.

Tumulto ganó en 1935 el Premio Municipal de Poesía, por entonces un galardón de alta estima en el creciente pero aún pequeño campo intelectual y literario de Buenos Aires, no sin la ayuda de su amigo y jurado César Tiempo. Fue curioso que un libro con frecuentes incitaciones a la revuelta social, moral, sexual y cultural lograra un reconocimiento hasta entonces limitado a la “poesía culta” o “elevada”. El intendente porteño, por entonces Mariano de Vedia y Mitre, se escandalizó al leer los textos de Portogalo, dedujo de ellos “ultraje al pudor”, anuló el premio, prohibió la venta y distribución del libro, y el buen Giuseppe fue despojado de su carta de ciudadanía porteña. Así, debió dejar Buenos Aires. Vivió algunos años en Córdoba y en Rosario, para luego refugiarse del golpe de 1943 en Uruguay. Lo que vino después en la vida de Portogalo fue menos llamativo: trabajó de periodista en Uruguay, regresó a Buenos Aires para trabajar en el diario Clarín, y murió en 1973, dejando una producción poética de más de diez títulos.

La buena noticia es esta reedición de Tumulto, que respeta la que en 1935 publicara la editorial anarquista Imán, ilustrada por el dibujante Demetrio Urruchúa. A casi 80 años de su publicación, los textos de Portogalo conservan una vigencia que sorprende y la frescura poética que tan bien le vendría a estos tiempos en que contar en forma de verso qué calzón se eligió esta mañana convierte a cualquier cristiano en poeta de salón.

 

En línea: http://www.marcha.org.ar/1/index.php/cultura/134-libros/2936-escrito-en-el-puno-de-la-camisa

[Hoy voy a las riberas de la lluvia de Fernando Birri] El poeta: la faceta menos conocida de Fernando Birri por Carolina Sirio

Publicado: 28 de enero de 2013.

Fuente: Diagonales.com. La Plata, Argentina.

Fernando Birri, conocido como “el padre del Nuevo Cine latinoamericano”, realizó su primera película en la Escuela Documental de Santa Fe: el corto Tire Dié, considerado el primer documental socio-político de la Argentina. En esa provincia (donde nació en 1925), además, fundó el Instituto de Cinematografía de la Universidad Nacional del Litoral en 1956. Pero su carrera artística no se limitó al trabajo audiovisual, también incursionó –con menos trascendencia–en teatro y poesía.

Eclipsada por esta justa fama internacional como cineasta, la faceta poética de Birri casi ha quedado en un lugar relegado dentro de su amplia producción artística. Y para hacer justicia sobre este aspecto, la editorial Serapis (un sello santafesino que desde 2005 promueve tanto el conocimiento de autores locales en el mundo hispanohablante, como la posibilidad de acceder a obras “universales” por parte del público de la región) inaugura con el título Hoy voy a las riberas de la lluvia… Antología poética de Fernando Birri su serie “Campanas de palo”.

Esta edición –de la que también forman parte los libros Escalas melografiadas de César Vallejo y Estas primeras tardes… y otros poemas para la revolución de Juan L. Ortiz (Ver “Otros autores”)–, más allá de la inherente actitud política que toda literatura conlleva, se articula en torno a una genuina preocupación social. En este sentido, las tres obras presentadas comparten su adhesión a lo que ha dado en llamarse “literatura comprometida”, lo que –como asumen los editores– “entraña una abierta resistencia al sistema de producción capitalista”. Además, la serie incluye estudios introductorios y apéndices con ilustraciones epocales y artículos periodísticos.

La poesía del cineasta. Los poemas reunidos en Hoy voy a las riberas de la lluvia… Antología poética de Fernando Birri dan cuenta de la amplia trayectoria lírica del realizador y la reivindican: desde sus inicios, pasando por el desgarrado conjunto escrito en solidaridad con los desaparecidos por la última dictadura militar argentina, hasta el inédito Puto el que lee…

Como apunta José Antonio Mazzotti, quien estuvo a cargo de la selección y el prólogo, es “una colección brillante por su hondura y por la naturalidad con que discurre por temas que apuntan siempre hacia el mismo norte: la liberación del ser humano en todas sus formas y posibilidades” que, a su vez, “ilumina” su trayectoria como director, guionista, actor y pintor.

En línea: http://diagonales.infonews.com/nota-193335-El-poeta--la-faceta-menos-conocida-de-Birri.html

[Tumulto de José Portogalo] "Tumulto", tesoro perdido de la poesía social por Andrés Cárdenas

Publicado: 10 de enero de 2013

Fuente: Ansalatina.com. Portal latinoamericano de la Agencia ANSA. Buenos Aires.

"Tumulto", un corrosivo y potente testimonio de poesía social que refleja las primeras décadas del siglo XX, fue relanzado en Buenos Aires a casi 80 años de su primera versión, en un reconocimiento póstumo a su autor, el obrero, poeta y periodista ítalo-argentino José Portogalo.
   La obra es promocionada con certeza como "uno de los secretos mejor guardados de la literatura argentina" y el disparador de "uno de los mayores escándalos literarios del siglo pasado".
   Bajo el seudónimo de Portogalo, apellido tomado de su padrastro, un repartidor callejero de pescado al que ayudaba en su infancia, se encarna el italiano José Ananía, nacido en 1904 en el pueblo de Savelli, quien emigró a Argentina junto a su madre con sólo cuatro años de edad.
    Portogalo compartió aquí la vida dura de los inmigrantes pobres, trabajando en todo clase de oficios rudos desde muy pequeño -tales como lustrabotas, vendedor de diarios, florista y pescadero ambulante-, para dejar pronto la escuela empujado por la necesidad. Sin embargo, cultivó su vocación de conocimiento y amor por las letras de por vida como autodidacta.
    Se trasluce el esmerado cuidado en devolver a los lectores este verdadero "tesoro exhumado" en el detallismo de la presentación de la nueva edición, con un brillante y conciso prólogo firmado por Agustín Alzari.
    Portogalo se había iniciado públicamente como poeta con "Tregua" (1933), enrolado en el posmodernismo y cercano ideológicamente al Grupo literario de Boedo, un cenáculo de autores que desde los '20 promovían la poesía y el teatro de contenido social, con figuras de fuste como Leónidas Barletta, Raúl González Tuñón y César Tiempo, entre otros.
   Sin embargo, "Tumulto", su siguiente libro, de 1935, marcará una ruptura completa con su primer estilo y con casi toda la poesía contemporánea e incluso con su propia obra posterior.
   Allí explotará el uso exquisito de versos libres, de prosa narrativa y hasta de fragmentos mechados de artículos publicitarios en la composición de 25 poemas que estallan en las manos y las mentes de los lectores.
    "Porque me burlo de los intelectuales y ya no leo los versos de Don Leopoldo Lugones: Quiero escribir este poema en el puño de mi camisa y leérselo a los pájaros", nos dice como una declaración de principios en uno de las composiciones emblemáticas del libro.
    "Tumulto" ya no es solamente poesía social o lo es en el más profundo de los sentidos rescatando con una delicadeza incendiaria los recuerdos de la niñez, la poesía erótica sin pelos en la lengua y la retórica encendida de los militantes anarquistas y comunistas que entonces veían a un paso la toma del cielo por asalto.
    Estamos en la sociedad de Buenos Aires de los años '30, tan bien descripta en las aguafuertes de su contemporáneo Roberto Arlt, con sus desigualdades arrastradas por décadas, con sus violentos contrastes de clases, cocinándose a fuego lento bajo la dictadura militar arropada en el fraude electoral y el arrollador avance del "broadcasting" y los medios masivos.
   En el mundo se cierne la Guerra Civil Española y se ven con claridad los preludios de la Segunda Guerra, mientras que a pocos kilómetros de las fronteras argentinas, bolivianos y paraguayos pobres se masacran en una guerra por "petróleo para las transnacionales", como recuerda Portogalo en un poema.
    Así, con amargura y sed de revancha, habla Portogalo: "Nos vejan, nos explotan, nos reducen al cero; /si agitamos un grito de protesta nos castran./ Nos orinan la baba de un exiguo salario/ y nos cuadran en leyes como a bestias de carga".
   Y así hablaba de la Iglesia, en medio de la excitación farandulesca que producía en el Buenos Aires de 1934, el Congreso Eucarístico Internacional realizado allí: "Dios está aburrido. Le duele la inmovilidad de sus labios de piedra y el olor a sacristía de su pene enclaustrado".
    Increíblemente este libro, con ayuda de maniobras tragicómicas de César Tiempo, presidente del jurado y amigo del autor, obtendrá en 1936, uno de los premios del Concurso Municipal de Literatura de la Ciudad de Buenos Aires. Ante el hecho consumado y el escándalo subsiguiente el Intendente y literato conservador Mariano de Vedia y Mitre prohibió el libro por "atentado al pudor", secuestrando la edición casi completa y comenzando una persecución judicial contra Portogalo.
   Como corolario el poeta perderá todos sus empleos y poco tiempo después hasta su carta de ciudadanía argentina, tal fue el escozor que "Tumulto" causó en las clases denostadas.
   "Naturalmente, cabe preguntarse qué chances tenía en ese concurso oficial un libro como 'Tumulto', con sus muchachas de barrio desnudas panza arriba a punto de ser poseídas por sus amantes furtivos, sus generales que miran angelitos invertidos con apetito sexual, sus insultos a los burgueses y sus viajeros católicos con maletas cargadas de dinamita", grafica Alzari.
    "Tumulto" resulta verdaderamente subversivo, en forma y contenido, mucho más allá del discurso panfletario, con invocadas influencias en la poesía social estadounidense de Langston Hughes y Carl Sandburg, de los soviéticos Ilia Ehrenburg y el futurista Vladimir Mayakovsky, del peruano José Carlos Mariátegui y el anarquista español, Rafael Barrett.
   Portogalo falleció en Buenos Aires en 1973, tras exiliarse varios años y militar históricamente en el Partido Comunista, con muchos años de ejercicio del periodismo.
    La presente edición, de la editorial Serapis, pequeño sello de la ciudad de Rosario, conserva el formato apaisado de la obra con las ilustraciones del artista plástico Demetrio Urruchúa, uno de los grandes muralistas argentinos del siglo pasado, como en la tirada original del sello anarquista Imán.

 

En línea: http://www.ansa.it/ansalatina/notizie/fdg/201301102127435230/201301102127435230.html

[Tumulto de José Portogalo] Encuesta Letra Cosmos 2012: Martín Prieto

Publicado: 17 diciembre, 2012.

Fuente: Letra Cosmos. Rosario, Argentina.

 

Martín Prieto

(poeta-crítico-gestor cultural)

Novedades editoriales del año 2012: Tumulto, de José Portogalo. Introducción y edición de Agustín Alzari. Rosario, editorial Serapis, 126 páginas.

La reedición de este libro de poemas de Portogalo, publicado por única vez en 1935, supone una reconsideración completa del vínculo entre poesía y política en la historia de la literatura argentina, haciendo sistema con Las brigadas de choque, de Raúl González Tuñón, de 1933, y  con los poemas políticos de Juan L. Ortiz de la década del 30 -muchos de ellos desconocidos hasta ahora-  publicados también este año por editorial Serapis, bajo el título Estas primeras tardes, y otros poemas para la revolución, y también prologados por Agustín Alzari. Una nota especial para ambos estudios de Alzari que muy discretamente introducen, contextualizan y deciden, en vez de ser crípticos, ser amables con el lector, que es un modo de ser amable y generoso con los poemas y la novedad que se están prologando.

 

El excursionista del planeta. Escritos de viaje, de Lucio V. Mansilla. Selección y prólogo de Sandra Contreras. Buenos Aires, FCE, 466 páginas. La invicta -al paso del tiempo, a los imitadores- prosa de Mansilla, en una buena cantidad de escritos inéditos en libro, producto de una definida intuición crítica de la prologuista que derivó en esta antología. El mejor Mansilla -el de las causeries, el de Una  excursión a los indios ranqueles- en decenas de escritos de viajes, entre los que se destaca el apartado “Cartas de Amambay”, donde se narra una expedición al Paraguay en busca de oro. Y “El genio de los buenos viajes”, el informadísimo y preciso y creativo prólogo de Sandra Contreras.

 

Neón sobre las nubes, de Franciso Garamona. Santa Fe. Universidad Nacional del Litoral. 69 páginas.

Un disparador objetivo (“llueve contra las lilas”, “andando por la autopista”) y una deriva supersensible, imaginista, en poemas largos, larguísimos, que revelan, otra vez y por si hiciera falta, la voz de uno de lo pocos jóvenes poetas argentinos que decidió no ser fiel a ninguna de las líneas fuertes de la tradición de la poesía contemporánea -objetivismo, neobarroco, noventismo político y noventismo frívolo- pero, a su vez, no desconocer tampoco a ninguna obteniendo, en esa apuesta, un registro lírico único, en el que todo pareciera resonar pero en el que, a la vez, todo eso que resuena no puede ser atrapado en la precisión de su origen.

Y además:

La nueva colección de novelas cortas de la Editorial Municipal de Rosario. El mosto y la queresa, de Mario Castells y Tambor de arranque, de Francisco Bitar. Nueva colección, nuevos autores, y una certeza como conclusión: lo nuevo, o eso que podemos empezar a pensar como lo nuevo en la literatura argentina, sólo puede estar sustentado por nuevos mundos referenciales, nuevos lenguajes, nuevo diccionarios y sintaxis diferentes. Eso es lo que aquí se ve.

 

El absoluto literario. Teoría de la literatura del romanticismo alemán, de Philippe Lacoue-Labarthe y Jean-Luc Nancy. Buenos Aires. Eterna Cadencia. 541 páginas. Un acontecimiento editorial. Un libro esperadísimo por años.

Y estas dos reediciones:

 

El  traductor, de Salvador Benesdra. Prólogo de Elvio Gandolfo. Buenos Aires. Eterna Cadencia.  672 páginas

Historia del pueblo argentino, de Milcíades Peña. Prólogo de Horacio Tarcus. Buenos Aires. Emecé. 55o páginas.

Dos libros extraordinarios de la extraordinaria, y hoy muy opacada, cuando no maltratada o aviesamente tergiversada, gran tradición de la izquierda cultural y política argentina.

 

En línea: http://www.letracosmos.com.ar/encuesta-2012/encuesta-letra-cosmos-2012-martin-prieto/

2013/01/02 Otras voces - Página 12 (Arg.)

Otras voces
Por: Beatriz Vignoli
Fuente: Página 12

En 2012 surgió, en Rosario, Letra Cosmos, un medio digital que en pocos meses se volvió imprescindible para testear el pulso literario de la ciudad. En la encuesta literaria Letra Cosmos hubo una buena opinión casi unánime sobre el Festival de Poesía, las ediciones independientes y los dos primeros títulos de la nueva colección de novelas cortas de la Editorial Municipal de Rosario: El mosto y la queresa, de Mario Castells y Tambor de arranque, de Francisco Bitar (ver recuadro).
 
"Nueva colección, nuevos autores, y una certeza como conclusión: lo nuevo, o eso que podemos empezar a pensar como lo nuevo en la literatura argentina, sólo puede estar sustentado por nuevos mundos referenciales, nuevos lenguajes, nuevos diccionarios y sintaxis diferentes. Eso es lo que aquí se ve", opinó allí Martín Prieto.

En casi todos los balances personales reunidos por Letra Cosmos, las iniciativas estatales e independientes fueron aplaudidas con el mismo entusiasmo. El universo de las ediciones independientes se encuentra en franco crecimiento y los escritores rosarinos por lo visto siguen este fenómeno con interés. En este sentido han estado alertas a ediciones importantísimas y no muy publicitadas, como la edición póstuma de Imágenes de asedio, de Willy Harvey (mencionado por Lisandro González), la de los poemas políticos de Juan L. Ortiz de la década del 30 y la reedición de Tumulto (1935) de José Portogalo. Estos dos últimos, editados por Serapis, con prólogo de Agustín Alzari, fueron mencionados y comentados por Prieto, según quien estos trabajos suponen "una reconsideración completa del vínculo entre poesía y política en la historia de la literatura argentina".
 
Se lee en las encuestas que si bien esta ciudad ya no es más la Rosario que lo esperaba todo del Estado local, los productores de su campo literario le siguen confiando al Estado un papel rector como generador de igualdad de oportunidades en la búsqueda (y el logro) de reconocimiento y legitimación; y lo interesante es que el Estado, desde sus políticas, responde. La invitación "masiva" a los poetas rosarinos en el XX Festival de Poesía a través de un libro antología totalmente inclusivo y una maratón de lectura de todos los poetas compilados parece haber distendido cierto malestar reinante en el gremio desde 2009. No es sólo una cuestión de calidad sino que se celebran, en el campo social literario, las iniciativas más inclusivas; las dos novelas cortas publicadas por la EMR, por ejemplo, surgieron de un concurso de la Editorial Municipal de Rosario que fue una convocatoria a nivel provincial y obtuvo una amplia respuesta.
 
La Universidad, con su criterio de un canon selectivo riguroso, quedó un poco marginada de esta democratización pujante de la literatura rosarina. De las esperadas Segundas Jornadas de Literatura de Rosario, inclusive uno de los organizadores destacó las actividades menos específicamente literarias y más articuladas con otros espacios urbanos y otras disciplinas: concretamente, los recorridos guiados.

2013/01/02 Colección de colección - Bacanal (Bs.As., Arg.)

2012/12/16 Cuando la poesía grita - Diario El Popular (Bs.As., Arg.)

Cuando la poesía grita
Por: Rodrigo Fernández
Fuente: Diario El Popular (Buenos Aires, Argentina)

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2012/12/13 Serapis, el dios que nos trae la poesía - MDZ Online

Serapis, el dios que nos trae la poesía
Por: Alejandro Frias
Fuente: MDZ Online

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2012/12/12 El poeta militante - Revista Veintitres (Bs. As., Arg.)

El poeta militante
Por Matías Chamorro
Fuente: Revista Veintitres (Buenos Aires, Argentina)

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2012/12/12 Campanas de palo - Miradas al Sur (Bs. As., Arg.)

La resistencia al sistema, en una nueva colección de poesía
Por: Jimena Arnolfi
Fuente: infonews.com

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2012/12/03 Poesía y compromiso - Página12 (Arg.)

Poesía y compromiso
Fuente: Página12 (Argentina)

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2012/11/29 Tumulto - El Cronista (Bs.As., Arg.)

Tumulto, José Portogalo
Fuente: El Cronista (Buenos Aires, Argentina)

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2012/11/29 "Asfódelos y otros cuentos" de Bernardo Couto Castillo - El Occidental (Guadalajara, Mx.)

"Asfódelos y otros cuentos" de Bernardo Couto Castillo
Por: Roxana Zermeño
Fuente: El Occidental (Guadalajara, México)

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2012/11/28 Nuevos títulos de una editorial santafesina - Diario El Litoral (Santa Fe, Arg.)

Nuevos títulos de una editorial santafesina
Fuente: Diario El Litoral (Santa Fe, Argentina)

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2012/11/26 La vindicación de la cultura popular y de la resistencia - ElCiudadano.Com (Arg.)

La vindicación de la cultura popular y de la resistencia
Por Carlos Solero
Fuente: www.elciudadano.com

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2012/11/24 Antología - Suplemento Ñ del diario Clarín (Bs.As., Arg.)

Antología
Fuente: Suplemento Ñ del diario Clarín (Buenos Aires, Argentina)

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2012/11/23 Prosa de poeta - Revista ADN del diario La Nación (Bs.As., Arg.)

Prosa de poeta
Fuente: Revista ADN del diario La Nación (Buenos Aires, Argentina)

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2012/11/21 Cuando la poesía es, además de palabra, lucha, arma y trinchera - Tiempo Argentino (Bs. As., Arg.)

Cuando la poesía es, además de palabra, lucha, arma y trinchera
Por: Ivana Romero
Fuente: Tiempo Argentino (Buenos Aires, Argentina)

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2012/11/20 El grito de los marginados en una nueva colección de poesía -TELAM (Bs.As., Arg. )

El grito de los marginados en una nueva colección de poesía
Fuente: Diario digital de la agencia de noticias Télam (Buenos Aires, Argentina)

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2012/11/20 Se reedita "Tumulto" de José Portogalo - ciudadsi.com

Se reedita "Tumulto" de José Portogalo 
Fuente: www.ciudadsi.com

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2012/11/18 Tumulto - Edición Nacional (Bs.As., Arg.)

Tumulto 
Fuente: Edición Nacional (Buenos Aires, Argentina)

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2012/11/17 Estas primeras tardes... - Revista Ñ del diario Clarín (Bs.As., Arg.)

Estas primeras tardes... 
Fuente: Revista Ñ del diario Clarín (Buenos Aires, Argentina)

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2012/11/16 Portogalo - Pagina 12 (Bs.As., Arg.)

Portogalo
Por: Carlos A. Solero
Fuente: Pagina 12 (Buenos Aires, Argentina)

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2012/11/11 La ciudad ultrajada - Suplemento Radar de Página12 (Bs. As., Arg.)

La ciudad ultrajada
Por: Guillermo Saccomanno
Fuente: Suplemento Radar de Página12 (Buenos Aires., Argentina)

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2012/11/10 Tinta fresca - Diario Los Andes (Mendoza, Arg.)

Tinta fresca
Fuente:  Diario Los Andes (Mendoza, Argentina)

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2012/02/12 La fábrica cultural - La capital (Rosario, Arg.)

La fábrica cultural
Por: Osvaldo Aguirre
Fuente: Diario La Capital (Rosario, Argentina)

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2012/01/16 El desasosiego creativo - La Gaceta (Guadalajara, México)

El desasosiego creativo
Por: Juan Fernando Covarrubias
Fuente: La Gaceta (Guadalajara, México)

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2011/11/07 La Narrativa coutiana en 20 relatos - La Gaceta (Guadalajara, Mx.)

La Narrativa coutiana en 20 relatos
Por: Juan Fernando Covarrubias
Fuente: La gaceta (Guadalajara, México)

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2011/10/27 Bernardo Couto Castillo - Cultura UDG (Guadalajara, México)

Presentan Libro de Bernardo Couto Castillo
Fuente: Cultura UDG (Guadalajara, México)

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2009/12/16 Texto presentación "Progresión del paisaje" (Rosario)

La Progresión del paisaje como sintaxis poética
(Acerca del libro homónimo de Tadeo Stein)
Fuente: Texto leído en la presentación del poemario (Rosario)
Autor: Héctor A. Piccoli

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